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Consejos para la cosecha y secado de la planta de marihuana

En general, cuando los filamentos de los plumeros de las hembras pasan de blancos a marrones, más o menos al cabo de unos 6 o 7 meses desde que se plantaron, es el momento adecuado de cortar. Si habéis plantado en maceta el ciclo de la planta será menor, al igual que su producción, y bastará con unos 5 meses.

Hay varias maneras para saber si es el momento de la cosecha:

Normalmente la cosecha se realiza alrededor de dos meses después de haber empezado la floración, pero lo ideal es fijarse bien en la planta…pues según las especies este tiempo se puede acortar o alargar, lo ideal es fijarse bien en:

  • Las flores: Cuando la mayoría de las flores se vuelven marrones (sobre un 75%) y el crecimiento de nuevas flores se ha detenido.
  • Los tricomas: Cuando éstos, en un 20 %, están oxidados, esto es cuando adquieren el color marrón, (los tricomas de entrada aparecen como unos chupa chups transparentes, que con el tiempo se van llenando adquiriendo una apariencia lechosa, con el tiempo tiende a tomar ese color marrón u oxidación).

Las hojas más grandes, que no tienen resina, se pueden quitar antes de poner la planta a secar. A medida que las ramas vayan madurando, las iremos cortando.

Con una tijeras se manicura las hojas medianas y las pequeñas que sobresalgan de los cogollos y que se aprecie que no estén cubiertas con glándula de resina; es importante no manosear los cogollos para evitar que las glándulas de resina se rompan malogrando la buena conservación de ésta.

Para secar la hierba, colgamos las ramas o los cogollos sueltos ya separados boca abajo en un lugar oscuro, fresco, seco y ventilado. El secado durará de 1 a 3 semanas, dependiendo del clima. La potencia y calidad del producto, dependerá del secado.

Curado:  Una buena curación es imprescindible y se desaconseja cualquier método de curado rápido, como ya explicamos, cuanto más lento sea el secado, mayor potencia tendrá la hierba. El curado consigue que la hierba se seque más despacio.

Una buena forma de curar es meter la hierba en cajas metálicas o de madera (no de plástico) y abrirlas una o dos veces al día. De ese modo se ralentiza el proceso de secado mejorando el sabor e intensificando el proceso de oxidación que hace que la resina cobre las propiedades psicotrópicas.

La duración del curado varía según el lugar en el que se realice y el grosor de las colas y cogollos, el sitio ideal seria similar al que se usaría para secar tabaco.

Hay que vigilar la hierba a diario por si apareciera moho, las condiciones de curado pueden hacer que aparezcan hongos si no se abre la caja para que se airee. Si encontráramos hongos, hay que sacar los cogollos de la caja y colgarlos al sol.

Conservación:  Una vez la hierba está bien seca, cuando el tallo se quiebra, se puede meter en tarros de cristal que cierren herméticamente y conservarla en un lugar fresco y oscuro meses e incluso años. El contacto con la luz, el aire y el calor, es lo que hace que la hierba pierda la potencia.